PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

A mi amigo del alma, Vicente Martinez

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Fecha de publicación: 1 de febrero de 2022

1 de febrero de 2022

Con todo mi cariño a mi amigo Vicente Martínez

No hay mapas, ni planos…No hay brújulas que marquen el camino. Ahora respiras en ese inmenso cielo sin señales, sin calendarios, ni wasap… Lejos de abrazos, de reencuentros, de esa magia de compartir mil formas de cambiar el mundo, de habitarlo desde la entrega, el amor por la vida, con el susurro sanador de una palabra que sabe a amistad…Porque ese fue siempre tu motor, estar para todos, ayudarnos, aunque por dentro te doliera la vida…

Me cuesta imaginar ese lugar sin tiempo, ese espacio que ahora te abraza, que se me hace tan lejano y descomunal, que duele y me pisa el corazón. Ni siquiera hay palabras que puedan abarcarlo, no hay pasos, por rápidos y enérgicos que sean, que puedan remontar tal distancia. Por eso, ahora te busco en una brisa inesperada, en el latir del sol cada mañana, en una flor que se despereza, en el número infinito de una calculadora loca, o una fórmula magistral… Créeme, ahora más que nunca estoy atenta a las señales. Ahora, mi consuelo es que desde allá arriba eres la luz que abarca este pequeño mundo de idas y venidas, de prisas, de olvidos, de tiempos y contratiempos…

Tagore, el poeta, el sabio, dijo una vez que “cuando la muerte llamase a su puerta no se iría con las manos vacías, que a ella, parca implacable, le entregaría todas sus cosechas…Que moriría en lo inmortal, enlazando sus notas a las de la música eterna, para poner su arpa muda a los pies del silencio.” Tú dejaste tu esencia en este mundo como una semilla viva, la cosecha que al otro lado del espejo ahora reciben a manos llenas, como una bendición, y que aquí, entre las penumbras, es nuestro consuelo. Por dentro y por fuera de la vida es la conexión, lo único capaz de atravesar sin pasos, ni puentes, los límites de ambas realidades…

Si, tu generosidad, tu amistad, tu bondad, no cabía en este universo finito, que ni la física cuántica en sus inacabables líneas temporales podría abarcar. Ahora me consuelo, a medias, pensando que respiras en una fórmula matemática, en un ensayo de amor infinito, jugando con número Pi y haciendo cálculos con el Big Bang para expandir tu alegría como una lluvia sanadora para todos los que aquí seguimos batallando. 

Gracias, gracias, gracias por todo lo que nos has dejado.

No deseo que descanses, no, tu luz tiene que continuar allá donde vayas, libre y feliz para siempre. 

Con todo mi cariño

Cristina Mª Menéndez