PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

ISABEL SÁNCHEZ. UNA MIRADA DE CINE

Hace 10 meses / BLOG LOS ZAPATOS ROJOS DE DOROTHY / 0

Fecha de publicación: 24 de septiembre de 2017


¿El cine puede transformar la realidad? Quizá de manera inmediata, no…, pero es un camino para la reflexión y el pensamiento. Una fuente de conocimiento. Una puerta abierta para la acción futura.

El blog de Hildy Johnson 14 de julio de 2007

Desde pequeña, mis recuerdos van unidos a una pantalla de cine. La proyección en el colegio de Con la muerte en los talones de Alfred Hitchcock. La emoción en el cine de verano del pueblo al ver West Side Story... y querer el vestido rojo de María. Un día ponerme muy malita en el cine, pero no querer salir hasta casi el final de la película para saber cómo terminaba Magnolias de acero... Ver de madrugada La princesa prometida y recibir una llamada que me avisaba de la muerte de un amigo... y no poder dejar de verla en su compañía. Recordar una hermosa sala de cine ya cerrada y yo hundida en el butacón dejándome llevar por el romanticismo trágico de 12 monos, deslumbrada. Toda la familia reunida, sin ausencias, alrededor de una televisión en el cuarto de estar del hogar... muertos de la risa con La fiera de mi niña. No poder más con el estudio de un examen, pero tampoco con la calma suficiente como para irme a la cama, poner la tele y quedarme impactada frente La decisión de Sophie. Una tarde completa de cine en un festival con un amigo y no parar de reír saltando de Drácula de Tod Browning a Colegas de Eloy de la Iglesia. Ver El odio, El jardinero fiel, Chevrolet, las películas de Ken Loach, de Guédiguian, de los Dardenne... y pensar y repensar con pasión ciclos de cine para pensar y reflexionar sobre cómo conseguir otro mundo posible. Ver El velo pintado y sentir la necesidad de leer a Somerset Maugham o escuchar el Dúo de las flores en Atrapado por su pasado y que esa música no se vaya de mi cabeza... Unir inevitablemente Raíces profundas con el rostro de mi padre ausente. Escuchar la canción de “Miss Celie's Blues” en El color púrpura... y escuchar ese Sister... e inevitablemente sonreír por la complicidad, siempre, con mi hermana. Ir a la sala de cine a ver una de animación como La canción del mar y saber que tengo que conseguirla para mis sobrinas. Las tardes de cine, por lo menos una vez a la semana, con mi madre y perdernos en una y mil explicaciones. Esperar el estreno de la nueva Blade Runner para ir con mis hermanos. Mis treinta años unidos a un disfraz... el de Sally Bowles de Cabaret. Y ahora en la cuarentena mirar atrás y ver metros y metros de celuloide... y mirar de frente y saber que miles y miles de fotogramas me esperan. Y esa alfombra de recuerdos de cine son como mis ladrillos amarillos... esos que me conducen a la gran pantalla blanca, a mi Oz particular.


1.- ¿Cómo ves la vida a través del cine? ¿Qué mirada cinematográfica te parece más interesante y por qué?  ¿Alguna película que te haya impactado como para cambiar algo en tu manera de ver la vida? ¿Qué paradigmas has encontrado en el séptimo arte?

No es tanto cómo veo la vida a través del cine, como que el cine me sirve como herramienta para el día a día. Desde que era una niña me ha fascinado que me cuenten historias... y esas historias me han dado las claves para entender el mundo, para conocerme a mí misma, para tratar de enfrentarme a los problemas o vivir de la mejor manera posible, para comprender al otro... Por eso siento pasión por las distintas maneras en que me pueden contar una historia: a través de un cuento, de una novela, de un cuadro, de una canción, de un cómic, de una obra de teatro..., de una película. Sí, siempre me cautivó la sala de cine, las luces apagadas y la proyección en la pantalla blanca. La sala de cine es como mi refugio, nada malo me puede pasar allí.Creo que es importante la variedad de miradas cinematográficas... porque ahí está la riqueza del cine. Cada película, una mirada. Por eso no me decanto solo por una, sino por muchas de ellas. Me fascina tanto la mirada de un director concreto, como puede ser Fritz Lang, o la que me ofrece un género concreto, el western. También me puedo dejar llevar por la mirada sobre el mundo que construye un movimiento como el Neorrealismo italiano. O me dejo llevar por la mirada de un país concreto y que se refleja en su cine, como puede ser Japón. Otras veces la mirada que me fascina es la que sobrepasa una pantalla y la ofrece un actor o actriz, como puede ser Robert Mitchum o Juliette Binoche.Sí, reconozco que ha habido películas que me han impactado y que a veces me han hecho comprender claramente cosas de la vida. Por ejemplo, de adolescente entendí perfectamente el significado de Carpe Diem con El club de los poetas muertos de Peter Weir. O fui consciente de la complejidad de la vida, de su dureza, con películas como La ley del silencio de Elia Kazan. Me di cuenta de la dificultad de las relaciones humanas y cómo es difícil ponerse en la piel del otro, pero lo necesario que es, con películas como Quién teme a Virginia Woolf de Mike Nichols (una buena adaptación de la obra teatral de Edward Albee). Por otra parte, hay películas que han despertado mi sensibilidad o que me la acentúan, y que me despiertan una felicidad indescriptible cada vez que las veo, como algunas películas de Frank Capra: Qué bello es vivir o Vive como quieras, o  El bazar de las sorpresas de Ernst Lubitsch. También hay géneros que me reconfortan... ¡me chiflan los melodramas!, como digo despiertan a la mujer melodramática que hay en mí... Así Lana Turner, Joan Crawford, Bette Davis o Barbara Stanwyck me hacen pasar momentos inolvidables en Imitación a la vida de Douglas Sirk, Alma en suplicio de Michael Curtiz, Amarga victoria de Edmund Goulding o Stella Dallas de King Vidor. A través del cine he podido conocer otras mentalidades, otros países, otras culturas... he viajado mucho con Deseando amar, Ciudad de Dios, Yo soy Cuba, Quemado por el sol, Cuentos de la luna pálida de agosto, Novecento, La gran ilusión...El arte de contar historias y cómo interpretan el mundo en que vivimos. Cómo el cine es capaz de abrir puertas y ventanas en nuestra mente. Cómo nos puede hacer cambiar la mirada o entender algo que en un principio nos resultaba ajeno. Encontrar la belleza, la poesía, la sensibilidad... Pero también enfrentarnos a nuestros miedos, al horror, al caos..., pues también es capaz de incomodarnos, de sacarnos de nuestra zona de confort...

Rosalind Russell interpreta a Hildy Johnson, una periodista con mucho gancho, junto a Cary Grant en Luna Nueva (1940) de Howard Hawks

2.- ¿Cómo es tu día a día como correctora, amante del cine, periodista…? Háblame de tu blog: “Hildy Johnson. Simplemente un blog de cine”. ¿Por qué escogiste este personaje de Primera Plana?

Mi día a día es una continua sorpresa de descubrimientos y caminos inexplorados, de conocimientos, de búsqueda... y, a veces, también un poco de emoción y de estrés. He ejercido de periodista y adoro el periodismo escrito, creo en el poder de la palabra, pero en el sentido de poder transmitir y llegar a los lectores. También disfruto con la edición y corrección de libros, es un aprendizaje y una aventura continua. La construcción y elaboración de un libro es algo mágico. Y una forma de no parar nunca de leer historias y descubrir enfoques diferentes sobre ciertos temas... Y aprovecho hasta el último minuto para seguir descubriendo películas. Así que hay días que siento una necesidad (me lo pide el cuerpo) de pisar una sala de cine y otros de indagar en mi “deuveteca” para descubrir o volver a disfrutar con una película del pasado. Otra faceta con la cual disfruto mucho es hablando sobre cine, transmitir mi pasión: alguna tertulia, cinefórum, conferencia, ciclo de cine...Hay otra cosa que me ha gustado siempre: leer sobre cine. Y uno de los géneros que más me gustan del periodismo es la crítica cinematográfica. Una buena crítica es un deleite. Así que un día, decidí volcar mis conocimientos (y construir un aliciente más para seguir aprendiendo y formándome) en un blog: El blog de Hildy Johnson. Y llevo con él diez años. Un blog que me proporciona una alegría continúa. Siempre he querido cuidarlo como un hogar donde todo cinéfilo se encuentre a gusto y libre de comentar lo que le parezca en cada entrada, pues nos une la pasión por el cine. Hildy Johnson es un personaje masculino de teatro de una obra de Ben Hecht y Charles MacArthur. Hay varias versiones cinematográficas pero las más famosas son la de Primera Plana de Billy Wilder, donde Hildy es Jack Lemon... y la de Luna nueva de Howard Hawks donde Hildy ¡es una mujer!, y un personaje cinematográfico maravilloso con el rostro de la actriz Rosalind Russell. Quería una personaje femenino potente que fuera periodista, con la máquina de escribir como herramienta y con la pasión como compañera de viaje... y esa era, sin duda, Hildy Johnson. Luna nueva es una película fascinante que recomiendo a todo el mundo.

El film, "Las zapatillas rojas"de Michael Powell y Emeric Pressburger (1948)

3.- ¿Qué películas nos aconsejarías ver del pasado, del presente y quizá del futuro (algo que te gustaría ver en cine, aunque no se haya rodado aún)?

Del futuro espero mucho... porque creo que siempre va a haber historias que contar y que a mí  me vayan a atraer muchísimo. Ahí estoy al acecho de descubrir películas que me sorprendan no solo por lo que me cuentan, sino por cómo lo cuentan. Del pasado recomendaría cientos, no, miles..., Jajajaja. Pero voy a decir diez películas de distintas décadas, directores y países (mañana escribiría probablemente otra lista). En honor a este blog, voy a recomendar otros calzados rojos, una película británica de Michael Powell y Emeric Pressburger, Las zapatillas rojas (The Red Shoes, 1948). De cine mudo, una delicadeza de Frank Borzage, El séptimo cielo (Seventh Heaven, 1927). Vuelo a Alemania y me quedo con M, el vampiro de Düsseldorf (M, 1931) de Fritz Lang. En Japón, me emociono con Vivir (Ikiru, 1952) de Akira Kurosawa. Y en Italia descubrimos a Pietro Germi con El ferroviario (Il Ferroviere, 1956). Del nuevo cine americano me quedo con El regreso (Coming Home, 1978) de Hal Ashby. De la tierra esta vez apuesto por Tierra de todos (1961) de Antonio Isasi Isasmendi. De nuestra vecina Francia, por ejemplo, disfruto con L'Atalante (L'Atalante, 1934) de Jean Vigo. De la screwball comedy americana, recomiendo con fervor Una chica afortunada (Easy Living, 1937) de Mitchell Leisen. Y del cine de oro de México lindo, por ejemplo, no me perdería Enamorada (1946) de Emilio Fernández.Y del presente pues voy a recomendar las que más me han gustado o más me han llamado la atención de este año 2017 (aunque aún quedan unos meses muy potentes de estrenos): Frantz de François Ozon, Comanchería de David Mackenzie, Jackie de Pablo Larraín, El viajante de Asghar Farhadi, el documental I’m not your negro de Raoul Peck, Lady Macbeth de William Oldroyd, Déjame salir de Jordan Peele, Su mejor historia de Lone Scherfig y Verano 1993 de Carla Simon. Pues ¿a qué esperáis? ¡Ahora mismo a buscar aquella película que os haga vibrar..., que os llegue a lo más profundo del corazón!

Más información: AQUÍ