PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

Mónica Sánchez. La literatura como tabla de salvación

Hace 8 meses / BLOG LOS ZAPATOS ROJOS DE DOROTHY / 0

Fecha de publicación: 2 de febrero de 2017


«Sigue tus sueños aunque aparentemente lo hagas en solitario. Encontrarás a otros como tú. Los soñadores siempre nos reconocemos. »

El pasado 2 de febrero de 2017, el blog “Los zapatos rojos de Dorothy” tuvo una visita muy esperada que llegó desde México.  Mi  gran amiga y escritora Mónica Sánchez, una mujer que pisa fuerte y no deja atrás sus sueños.  Nos conocimos en la Facultad de Periodismo y su bondad, su talento, su increíble don para la escritura, siempre me impresionaron y puedo decir que es la escritora que más me ha influido en mi camino literario.

Después de esta entrevista corta pero intensa, Mónica vuelve a compartir conmigo la pasión por las letras, el “Arte” como reflejo interior de lo que “nos late fuerte” en el corazón. Entre sus obras están las novelas, “La hija de Kafka” (2009), “Zapatos rotos” (2010) dedicado a su padre, la obra teatral “Cama caliente a la deriva” ganadora del XII Certamen I de Teatro Breve “Ciudad de Requena”, tres ensayos para RAIS, sobre personas sin hogar desde ángulos diferentes:   “A Ciegas: Mil historias de la Calle”,  “En dos”, y “Solo luna”,  sentidos retratos del dolor, de la soledad y del silencio. Mónica, quedó además como  finalista por dos veces en “Cosecha EÑE” y, su último libro, publicado en 2015 “Palabra de dos y otros taxi relatos”  guarda, como todo lo  que escribe, un universo literario sorprendente, cultivado y genial en su contenido y en su prosa poética .

Aquí os dejo sus pasos con zapatos rojos por el sendero amarillo y sus palabras, que me hacen reflexionar sobre este mundo tan apasionante como complicado de la literatura. Las huellas de otra mujer Ünica.


Foto de Anibal Alvarado. 

¿Qué es para ti la literatura?

Me interesa la literatura como modo de explorar la naturaleza humana. Leer y escribir, como decía Kafka es mi tabla de salvación. Respeto a los escritores que escriben como entretenimiento, pero yo no concibo la literatura como lúdica, sino como introspección. Hay mucho de uno mismo en tus escritos. El Arte sale de las entrañas. Muchas veces pienso en que los escritores deberíamos mirar a los músicos que tocan en bares, restaurantes para dos, tres personas y a veces son acompañamiento y no solistas principales, sin embargo tocan con profesionalidad y pasión, logran transmitir su arte. El escritor debe escribir independientemente del alcance que tengan sus escritos, hay que creer en esa escritura. Vivir de la escritura es muy difícil y a veces hacerlo es tener que hacer concesiones y el “Arte” no puede estar limitado. Puedes escribir un buen libro en una noche o en  tres años, pero no puedes doblegarlo a los intereses del mercado. Otra imagen que me gusta mucho es la de los corredores de maratón. Para que exista la prueba de maratón tiene que haber mucha gente que tiene que sufrir aunque no gane nunca, pero esas personas también contribuyen a una prueba atlética que lleva  milenios. La literatura es lo mismo, tienes que asumir que eres un corredor de maratón, de fondo, y que en parte gracias a ti y a todos los que son como tú, anónimos, la literatura sigue creciendo. Al escritor le corresponde escribir, nada más. Tiene que haber un equilibrio, escribir y venderte, pero en equilibrio. Yo estoy dentro de ese pelotón para hacer una mejor literatura, no para buscar atajos. Me apasiona escribir, multiplico mi vida escribiendo. En ocasiones mi escritura puede llamar a la reflexión a una, tres o quince personas. 


¿El escritor tiende a imitar… Cómo te enfrentas a tus escritos? ¿Qué te parecen los talleres de escritura?

Escribir es optar. Antes escribía rapidísimo, había imitación de lo que lees y te apasiona, sí, pero al analizar lo que escribes te das cuenta. Hay una frase de Oscar Wilde que al principio no entendí y ahora entiendo. «¿Qué has hecho esta tarde? , le preguntaron y el respondió: Poner una coma para luego quitarla.» A veces cuando te embebes tanto en los escritos pones y quitas comas. Escribir es también liberar, soltar, elegir y aprender a borrar, por eso entiendo a Hemingway, desprenderte de lo que has hecho, aprendes con ello, es una labor muy solitaria. El escritor tiene su propio ritmo, cuando interiormente tienes muy claro lo que quieres expresar hay una conexión profunda entre lo que sientes y lo que escribes. Hacer concesiones  a la moda, a las editoriales te puede quitar tu identidad personal  y esa identidad es única, personal, interesante. Es algo que necesitas decir y cómo lo quieres decir. Estar preparado para las críticas. En cuanto a los talleres de escritura, se me hacen muy interesantes. Yo he dado cursos de escritura creativa en cárceles, centros de rehabilitación y en todo este tiempo lo que más me gustaba escuchar era cuando me decían: “ En este tiempo de escritura creativa es como si nos hubieras dado una goma de borrar y hubiera podido borrar los barrotes” Eso es muy bonito, es una labor preciosa. Yo creo que a veces la literatura es terapéutica, te da una libertad tan barata, y es infinita. Empiezas a ser tú, a todo el mundo le recomiendo que escriba, se van a encontrar, vías, caminos, para entender el mundo y entenderse. “La literatura es una herramienta de supervivencia, y  nos da la oportunidad de vivir muchos mundos.”


¿Cuáles son tus últimas lecturas?

Últimamente me apasiona leer a Joseph Roth ( “La tela de araña” (1923),” El espejo ciego“ (1925), “El triunfo de la belleza” (1934),  La leyenda del santo bebedor (1939)…). También al Premio Nobel de literatura en 2003 John Maxwell Coetzee (“Tierras de poniente” (1974), “Desgracia” (1999), Elisabeth Costello (2003)…).  En ambos casos, aun siendo escritores de mundos diferentes, su introspección de la realidad, más allá de los condicionantes culturales, es similar. Es más lo que los une que lo que los separa.

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