PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

Paisajes sonoros

Hace más de un año / Reportajes / 0

Fecha de publicación: 1 de abril de 2010



El aliento de la naturaleza para el re-equilibrio de la salud. Por Cristina  María Menéndez Maldonado.

El entorno natural encierra no sólo la belleza de sus paisajes o su fragancia más evocadora; también la partitura secreta de su esencia, el sonido capaz de reequilibrar nuestra salud.Si despojamos de su tonalidad al agua, al viento, a los bosques y animales, éstos sólo serían postales estáticas, bellezas dormidas.

El sonido de los lugares recrea el latir de la vida, la savia armonizadora de la que se sirve el medio natural para auto-sanarse.Estos sonidos, en estado puro, han sido recolectados por la investigadora y musicóloga Eva Julián Adán, que desde 1989, ha recorrido ambientes donde la pureza sonora, el ciclo natural en el que se producen, o el carácter sagrado del ecosistema, emiten unas determinadas frecuencias que armonizan la salud. “La música incide sobre nuestros sentimientos y emociones, el sonido de la naturaleza estimula nuestros niveles de energía y reequilibra nuestro campo emocional estabilizándolo”- comenta la investigadora.Su aplicación para el bienestar, está siendo corroborada por Julián a través de diversas experiencias con recién nacidos, enfermos oncológicos, animales en cautividad, entre otros, con resultados reveladores.Antropología del sonido.Los ciclos de la naturaleza, el carácter sagrado de determinados lugares, las fases de la luna, marcarán el momento más indicado para recolectar esos sonidos, que procedentes de entornos naturales escogidos, son energéticamente sanos.Sonidos de la tierra que después de ser analizados, podrán emplearse para diferentes desequilibrios como el estrés, la ansiedad, el desánimo, así como para la potenciación de la creatividad, la concentración, etc.

A estas conclusiones llegó la investigadora lucense Eva Julián Adán, tras analizar los sonidos desde un punto de vista técnico e intuitivo, gracias a sus amplios conocimientos de música, (estudió piano, violín, clarinete y saxo en Barcelona, Madrid y París), y su formación en “etnomusicología” y “músico-terapia”. Su pasión por el sonido, le llevó también hacia la composición y dirección musical de compañías de teatro y danza, lo que le permitió vivir largas temporadas en contacto directo con la naturaleza. “La idea de grabar sonidos de la naturaleza apareció a raíz de un trabajo de investigación sobre el patrimonio de transmisión oral en los Pirineos.”-comenta la musicóloga. El experimento al que se refiere Julián, tuvo lugar en 1987, y se asentó en la posibilidad de componer temas musicales fusionando la voz de los ancianos del lugar, que interpretarían melodías medievales, con técnicas de composición y aparatología “Midi”.

Dos meses después y sin haber hallado la afinación adecuada que permitiese la fusión de las voces con los dispositivos musicales electrónicos, a Eva Julián se le ocurrió grabar el amanecer de cada uno de los lugares de nacimiento y residencia de los ancianos que participaron en el experimento. La sorpresa llegó cuando al introducir el sonido de estos valles y montañas en el ordenador, junto con la voz de los participantes, estas se fusionaron totalmente, dando al conjunto una completa sensación de equilibrio tonal. Posteriormente, los ancianos escucharon los sonidos y cada uno de ellos reconoció con gran emoción el que correspondía a su lugar de origen. La conclusión de este experimento no dejó lugar a dudas: Los ancianos habían utilizado el sonido de sus valles y montañas como referencia tonal para emitir sus canciones.

“No importa lo lejos que vivan, todos ellos llevan la frecuencia de su lugar de nacimiento o residencia codificada de tal forma, que armonizan su voz en ella, y sobretodo mantienen un vinculo emocional muy intenso- comenta Julián y prosigue diciendo- “Este descubrimiento, que se produjo de forma casual, me regalo una visión más profunda de la interrelación inconsciente que mantenemos con la tierra y por supuesto sentí la necesidad y la obligación de profundizar en los vínculos que mantenemos con el sonido procedente del ecosistema.

Extracto del reportaje publicado en Más Allá de la Ciencia. Abril 2010