PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

Rocío Aragonés. Coleccionista de sueños

Hace 6 meses / BLOG LOS ZAPATOS ROJOS DE DOROTHY / 1

Fecha de publicación: 16 de febrero de 2017


«Nunca dejes de creer»

Aunque a Rocío Aragonés le gusta su trabajo de profesora de aerobic, gimnasia, Zumba y es una forofa del Atlético de Madrid,  a esta madrileña del Pau de Carabanchel también le encanta dibujar, o al menos es era una de sus aficiones hace años. La vida, a veces toma rumbos que nadie espera y con apenas 17 años madre de su primer hijo, tuvo que dejar a un lado sus proyectos para madurar deprisa en un mundo adulto y difícil.

Ahora, abuela joven de Leyla, una preciosa niña que nació el pasado 27 de septiembre de 2016, echa la vista atrás y recuerda, con asombro, una de sus más raras aficiones, “coleccionar sueños”, o más bien disfrutarlos cada noche, pues para Rocío aquel  era un viaje esperado que luego anotaba con detalle en sus cuadernos nada más  despertar. Sueños de agua que brotaba sin control, limpia y agitada, de gentes vestidas de romanos que caminaban hacia algún evento, diferentes aventuras personales y  tantas otras historias que se repitieron muchas veces en sus sueños, y que como ella misma se pregunta, tal vez fueran los rastros olvidados de otras vidas.

Aunque se considera afortunada por trabajar en lo que le gusta, pronto se incorporará a un nuevo puesto, muy diferente del desempeñado hasta ahora como monitora de gimnasia, para asegurarse de ese modo una jubilación digna y mayor tranquilidad los próximos años.  

Dibujo de Rocío Aragonés. 1998

1.- ¿Cuándo empezaste a ser profesora de gimnasia y aerobic?

Siempre he hecho gimnasia. Empecé en 2004 aproximadamente en “Curvas”, después me saqué el título de monitora, quiropráctica y masajista. Desde entonces no he dejado de trabajar, esto es lo que me gusta, pero no está bien pagado. Empecé cobrando 25€ la hora y ahora cobro 8€ la hora. Suelo ir a diferentes gimnasios para formarme y estoy en constante aprendizaje. También leo revistas deportivas como “Sport Life”, que me ayudan a estar al día en el mundo del deporte. Aunque me siento muy cómoda en las clases que imparto, especialmente con la gente joven, también me encuentro a gusto con las señoras más mayores, aprendo de todo el mundo y me lo paso bien. Hay gente muy cariñosa que te lo demuestra y eso te lo llevas a casa, me voy satisfecha. La gente te agradece las clases y eso me gusta mucho. Hace años me plantee abrir un gimnasio pero no te lo ponen fácil. Las ayudas  son escasas y te las dan dos años después de abrir el negocio, una locura. Ahora lo he descartado porque realmente te juegas mucho y no quiero dejarles deudas a mis hijos.

2.-¿Cuáles son tus proyectos futuros?

Si me hubieras hecho esta pregunta hace 6 años te hubiera contestado algo diferente a lo que te voy a contestar ahora. En este momento, solo me apetece tener un trabajo bien remunerado que me permita tener en el futuro una jubilación digna, aunque esto suponga el dejar  mi empleo de profesora de gimnasia que es lo que realmente me gusta.  Viajar en caravana es otra de las cosas que me encantaría hacer, disfruto mucho del recorrido, conoces mucha gente y  eso me divierte. Soy muy nerviosa, tengo mucha energía... La gimnasia me ha ayudado a canalizar esa energía que me desborda. Ahora estoy a punto de empezar a trabajar en algo diferente, pero con un sueldo mejor, por lo que me tendré que adaptar, dando gracias por poder entrar en un sitio al que no todo el mundo tiene acceso, en el aeropuerto, con pagas extras que me permitirán tener una vida más tranquila.   Mis ilusiones han cambiado mucho…De  niña no soñaba con tener hijos ni casarme joven sino ser empresaria, que una limusina me viniera a buscar a mi casa para llevarme a un edificio muy grande y alto. Yo me imaginaba con traje de chaqueta y tacones, mi maletín, toda una ejecutiva, pero al final ha sido todo lo contrario.

Cuatro generaciones juntas: Rocío abuela. Rocío Madre. Rocío hija y Leyla, la nieta recién llegada. 

3.-¿Cómo se lleva eso de ser una abuela joven?

Estoy disfrutando mucho de mi nieta y me alegro de haber tenido hijos siendo muy joven. Ahora a Leyla le doy muchos achuchones y me da casi más alegría que mis propios hijos, me ha dado la vida. Cuando tuve a mi hijo mayor, con 17 años no salía de casa, estaba consumida. Yo he sido siempre muy nerviosa, en aquel entonces tenía fobia a salir y  no sabía bien lo que quería, estaba confusa y perdida. Me dejé arrastrar a un matrimonio que no deseaba en realidad y para el que no estaba preparada.  Hoy mi hija, con diecisiete años tiene muy claras sus decisiones, cosa que yo no tuve a su edad.