PALABRAS

"Una mirada lo cambia todo: la perspectiva, la luz, la sombra, el verso... la palabra."

VIAJE AL MUNDO DE LOS ARQUETIPOS CON LA PSICÓLOGA VIOLETA VARELA

Hace 2 meses / Gente con ARTE / 0

Fecha de publicación: 17 de julio de 2017

Violeta Varela, psicóloga Junguiana con el libro de Clarissa Pinkola Estés "Mujeres que corren con lobos"

En “Gente con arte” entrevistamos a Violeta Varela García, psicóloga y psicoterapeuta junguiana, que ya visitó “los zapatos rojos de Dorothy”. En ella nos hablará de sus certezas en la aplicación de la psicoterapia junguiana, los arquetipos, por qué se repiten situaciones en nuestra vida que nos bloquean y algunas otras cosas más. Os invito a que leáis esta interesante entrevista.

1.-En tu trabajo como psicóloga en Ayuntamientos y servicios de atención a víctimas de violencia de género ¿cuáles fueron tus descubrimientos en pro de sanar a las personas?

Sobre todo, descubrí que los problemas psicológicos no son sólo personales, también son problemas sociales, de cómo se concibe o qué significado se le da a la vida y a las cosas que nos pasan. Así llegué a la psicología Analítica Junguiana, que contempla lo que trasciende la vida de cada persona, lo arquetípico o lo que lo sociólogos llaman el “imaginario colectivo” en conexión con el “inconsciente colectivo” que planteó Jung. El imaginario puede acumular significados sobre unos colores, unas expresiones, unas melodías, unos rituales compartidos propios de un tema, que puede ser desde religioso hasta deportivo (al participar de un partido apoyando a tu equipo favorito) y que esto sea una forma de interaccionar emocionalmente o, incluso,  profundamente con la vida.


2.- ¿Qué es el arquetipo, del que hablaba Jung? ¿El arquetipo tiene alguna relación con la idea de lo divino, lo trascendente?

Tener consciencia de que has vivido algo grande, más allá de tu persona, es lo que Jung denominó “arquetipo”. Eso se puede entender que lo cede la vida, el arquetipo es la forma en la que la vida se muestra para que tú seas consciente de ella. De hecho, vivimos los arquetipos porque forman parte de nuestra persona. Un arquetipo principal espiritual es el “Sí mismo” (“Self” en inglés) y viene a identificarse como el “centro” de nuestro ser. Accedemos a este arquetipo personalmente, pero pertenece al inconsciente colectivo que es insondable, por eso los humanos lo vemos como “la divinidad”. Como psicóloga junguiana lo enmarco desde un punto de vista manejable desde lo personal, porque en el momento que ya no es abordable desde mis capacidades, racionales o intuitivas, no puede haber un diálogo o interacción con este aspecto. No creo que haya la necesidad de explorarlo más. He conocido a muchas personas que por centrarse en lo exotérico o trascendental se han alejado de la vida real. La divinidad la entiendo como un desarrollo de la propia persona. Para alguien encontrar un tipo de mirada, una roca especial, un sitio desde donde contemplar el horizonte, puede ser perfectamente un “encuentro con la divinidad”. Le puede dar un significado simbólico impactante, ser una señal que puede hacerle entender la vida de una determinada manera.


3.- ¿Cómo puede explicarse desde la psicología junguiana una experiencia más allá de lo real, por ejemplo, una aparición, milagro…?

Ocurren milagros, vivencias, apariciones, etc. Cada persona puede tener un encuentro, una vivencia, pero es “muy personal”. Lo que te ocurre se nutre de cosas de ti para manifestarse. Y no se va a producir del mismo modo una vivencia de encuentro con lo divino en una persona de la Edad Media que a una persona de la actualidad, porque siempre hay una connotación personal. Los sueños que se sueñan ahora tienen simbologías distintas de las de hace siglos. El imaginario colectivo se muestra de forma diferente y las experiencias más intensas con ello, pueden relacionarse con leyendas o mitos. Por eso, cuando experimentamos un gran sufrimiento, no solo tienes unos recursos personales para abordarlo, sino también unos recursos colectivos simbólicos, como son las narraciones mitológicas en torno al viaje del héroe, por ejemplo. Actualizarlo puede ayudar en la superación de una crisis. No todas las preguntas tienen respuesta, en cuanto al origen de una experiencia tan intensa como una visión o un sueño premonitorio. Lo valoro como un fenómeno psíquico al que le doy un marco manejable como contacto de la psique consciente y la inconsciente, entonces se puede trabajar con esta experiencia dándole un sentido simbólico, pues el inconsciente viene a compensar algo del consciente. Jung lo denomina “imagen arquetípica espiritual”. Lo relevante de este tipo de experiencias es que te permite una búsqueda interna significativa ya que el contacto con el inconsciente, si se valora saludablemente, traspasa la realidad para ofrecer un sentido de la vida que fortalece tu individuación, de lo contrario, corres el peligro de sentirte elegido, un fenómeno que Jung llamó “inflación” que engrandece la personalidad en detrimento de la salud psíquica, que puedes reconducir incorporando la experiencia a tu vida diaria, traduciéndola en tus actos creativos y compartiéndola, desde la sencillez y la humildad, para que pueda ser de utilidad también para otros.


4.-Situaciones repetidas. ¿Vida o Karma?

Las situaciones repetidas yo las llevo al terreno del “día a día”. Lo que se repite tiene unas connotaciones específicas, un significado determinado para ti y hay que ver porqué sigue funcionando ese patrón. Es un modelo de vida, tú estás interpretando, sintiendo, reaccionando de un modo, con unas claves que al localizarlas conscientemente resuelven la situación. Solamente con observar se puede cambiar. Ese acercamiento a ti mismo es importante porque te aproximas desde otra faceta o personaje. El que está dentro del modelo lo dejas ahí y aparece otro punto de vista, más objetivo, más sano que puede integrar todo.

5.- Personalidades múltiples que conocemos a veces por películas como Split, Psicosis…¿Qué nos puedes decir sobre ellas a la luz de la psicología Junguiana?

El juego de facetas personales, que en principio es un enriquecimiento en busca de la salud, puede llegar a escindirse en personalidades diferentes, que son autónomas e inconscientes unas de otras, en el caso de personas con un problema grave de fondo. Eso sucede cuando se ha vivido algo traumático muy grave, como abusos sexuales continuados desde la primera infancia o un maltrato feroz, etc. No he encontrado casos así, los conozco por la formación en la práctica clínica, pero no personalmente. Son casos que normalmente llegan a conocerse porque ha habido algún problema con la justicia, por la comisión de algún delito. Jung acota los problemas de salud Mental a neurosis y psicosis. La psicosis no se trata en plena crisis porque la persona no está en la realidad, posteriormente se puede abordar desde un nivel simbólico, cuando hay una capacidad de concentración mínima por parte de la persona, a través de sus creaciones con diferentes materiales, en forma escultórica, un dibujo, etc.


Venus de Wilendorf 22000 años antes de nuestra Era. Divinidad  Paleolítica

6.- El símbolo y las divinidades neolíticas ¿Cuál es tu opinión?

El símbolo es lo más primitivo como seres humanos que tenemos. Las divinidades neolíticas, por ejemplo, la Venus de Willendorf, son las primeras creaciones figurativas del ser humano, cuando no tenía apenas palabras para expresarse. Es muy curioso como luego lo interpreta la cultura, ya que los primeros arqueólogos que las encontraron, en torno al año 1900, las denominaron “Venus adiposas” o “Venus impúdicas”, dos maneras de nombrarlas que denostaban las figuras al no cumplir las normas estéticas. La explicación que me dieron en la asignatura de Historia es que eran exvotos de mujeres gestantes (no diosas) a través de los que los antiguos pedían frecuentemente por la fertilidad, como manera de mantener la especie. Lo entiendo como un reduccionismo porque se le quita la connotación espiritual simbólica unida al inconsciente colectivo. Cuando estudias te transmiten una determinada visión y depende de uno mismo que busques otros caminos, que no aceptes como una verdad incuestionable lo que aprendes y te hagas preguntas. Esa actitud te abre las puertas a cosas nuevas. Está muy bien que no nos cuadre lo que nos enseñan, de ese modo comienza la búsqueda. En mi caso, cuando estudiaba el correspondiente Manual diagnóstico y estadístico de los Trastornos Mentales (en inglés, Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, abreviado DSM) no me cuadraba y, con la experiencia, vería la enfermedad mental de otro modo. De hecho, ¿por qué se modifican? Porque hay cosas que dejan de ser enfermedad mental y otras que comienza a serlo. Esto se basa en que los acuerdos relativos a lo que es enfermedad en psicología y psiquiatría los lidera la Asociación de Psiquiatría Americana, compuesta mayoritariamente por hombres de un determinado estrato social, adscritos a un corporativismo que enlaza enfermedad mental con el negocio farmacéutico.

Libro Rojo de Carl Gustav Jung (1875-1961) Psicólogo, psiquiatra y ensayista suizo

7.- El libro rojo de Carl Gustav Jung que ha visto la luz recientemente ¿Puedes contarnos algo sobre esta controvertida creación?

El libro rojo lo escribió Jung después de romper con el que parecía su maestro, el psicoanalista austriaco Sigmund Freud (1856-1939), ya que ninguno de los dos pudo renunciar a su forma de interpretar la psique inconsciente. Jung después de esta ruptura profesional se encerró dos años en su cuarto, prácticamente sin salir. Ahora diríamos que cayó en una profunda depresión. Con lo que él denominó “imaginación activa”, en ese tiempo elaboró una serie de imágenes relacionadas con la visión de personajes con los que dialogaba, que no quiso que viese la luz hasta 50 años después de su muerte, porque pensaba que hasta que no pasara ese tiempo no iba a ser interpretado como él quería. El libro rojo es la transcripción del inconsciente de una determinada persona, en este caso Jung, en el que hay muchas figuras humanizadas. Está recogido con mucho orden, lo cual lo diferenciaría de un “delirio paranoide”, puesto que él lo racionalizó, ordenó y documentó. De ahí salió todo lo que fundamentó los planteamientos posteriores de su propia corriente de psicología. Establece diferencias con el psicoanálisis de Freud, que se asienta en la sexualidad y en las etapas del desarrollo sexual y sus connotaciones tienen mucho que ver con la época en la que se desarrolló. También, en la escuela de Jung hay aspectos que, como mujer, no me cuadran, como por ejemplo las referencias a la alquimia, un paradigma para lograr la individuación en el que no sitúo mi feminidad. Esta crisis tan profunda le llevó a Jung a las puertas a lo que quería trabajar: la idea de que la lívido, la energía vital, no es sólo de carácter sexual y poder abordar sus problemas en terapia ejerciendo un acompañamiento entre iguales, no de experto a paciente, puesto que en la psicología Analítica Junguiana no hay diván sino dos sillas iguales frente a frente. Jung en su trabajo con el inconsciente pudo haber sido un loco más, pero cuando tienes el observador, ya no tienes una simple locura, estás haciendo consciente ese material, aunque sea muy grande e incomprensible. Él hablaba de la pequeña “luz de la conciencia”. Aunque sea muy pequeña, una llama diminuta, nunca estás perdido si la preservas cerca. Con las personas que acuden a las sesiones de psicología apelo a que puedan sacar su parte creativa, pero en nuestra cultura práctica y racional suele costarles confiar en un proceso en el que se accede a contenidos inconscientes propios y colectivos, incluso en ocasiones temen mostrarlo a los demás.

8.- ¿Cómo llegas a tus propias certezas como psicóloga, en ti misma y en tus pacientes?

Yo paso por mi propio análisis con un psicólogo Junguiano. Es tu propio proceso, en el que haces conscientes muchas emociones y necesidades, no solo por tus vivencias sino también por tu manera de ver la vida. Ocurre que cuanto más te conoces a ti misma, más entiendes otras personalidades.  La herramienta eres tú, quitándote los máximos juicios de valor posibles. Una diferencia fundamental entre enfoques terapéuticos en psicología reside en la consideración o no del inconsciente como componente de la psique. En el enfoque cognitivo-conductual el trabajo es consciente, está basado en el aprendizaje humano: condicionamientos clásico, operante, modelado, etc. En los últimos años se han incorporado elementos emocionales como el compromiso, pero se sigue trabajando dentro del mismo marco metodológico, que ahora me parece limitado. El trabajo que incluye dar luz a contenidos inconscientes de la psique es mucho más dinámico, creativo y enriquecedor para mí.  

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Si quieres ver la entrevista breve de Violeta Varela en el blog "LOS ZAPATOS ROJOS DE DOROTHY": AQUÍ